Sentencia de Corte Suprema de Justicia - Sala de Casación Laboral nº 31735 de 10 de Febrero de 2009 - Jurisprudencia - VLEX 552585430

Sentencia de Corte Suprema de Justicia - Sala de Casación Laboral nº 31735 de 10 de Febrero de 2009

EmisorSALA DE CASACIÓN LABORAL
PonenteFRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ
Sentido del falloNO CASA
Número de expediente31735
Tipo de procesoRECURSO DE CASACIÓN
Tribunal de OrigenTribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín
21094 CAJA AGRARIA EN LIQUIDACIÓN

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL

Radicación No. 31735

Acta No. 05

Magistrado Ponente: FRANCISCO JAVIER RICAURTE GÓMEZ

Bogotá, D.C., diez (10) de febrero de dos mil nueve (2009).

Decide la Corte el recurso extraordinario de casación interpuesto por el señor JAIME ENRIQUE PÉREZ MORENO, a través de apoderada judicial, frente a la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, el 12 de octubre de 2006, dentro del proceso ordinario laboral que le promovió a la sociedad LADRILLERA LAS MERCEDES LTDA.

ANTECEDENTES

El actor, reputado en su contrato de trabajo como jefe de ventas, con ingreso a dicha sociedad, de estructura esencialmente familiar, desde el 22 de octubre de 1996; fungía, con el paso del tiempo, y por disposición del gerente, como administrador de la ladrillera; alega, en lo estrictamente concerniente al recurso extraordinario, haber sido despedido injustamente, en la reunión de junta directiva realizada el 16 de noviembre de 2002, época en la que disfrutaba de vacaciones, y a la que asistió acompañado de cuñado abogado, en la que, afirma, se le informó, por los familiares directivos, que se había decidido prescindir de sus servicios y se le ofreció pago de prestaciones y de 10 millones pesos, y que, ante su negativa, uno de los miembros dijo que no había más que hablar y que, entonces, se le diera de comer a los abogados.

Por lo anterior, dice, requirió por escrito, dos días después, la liquidación de prestaciones ante el despido del que consideraba había sido objeto, ante lo cual la empresa guardó silencio, por lo que pidió, en la demanda, que se declara esto como un indicio grave.

Deprecó, en esencia, el reintegro o la indemnización por despido injusto.

La empresa argumentó, a su vez, que en dicha reunión, a la que no acudió el representante legal de la misma, se invitó al actor para explorar la posibilidad de un arreglo respecto de su retiro, lo cual no se logró, mas sin que hubiera despido alguno. Que el actor, vencidas sus vacaciones, no se presentó más a laborar, por lo que, pasado un tiempo prudencial, ante la ausencia de justificación, se le despidió por justa causa. Alegó las excepciones de prescripción, caducidad, pago, compensación, inexistencia de la obligación, carencia de acción, falta de legitimación en la causa tanto por activa como por pasiva y la de falta de causa.

La señora Juez Tercero Laboral del Circuito de Medellín dirimió la primera instancia mediante sentencia de 12 de junio de 2006, mediante la cual condenó a la demandada a pagar $6.500.000 por concepto de cesantía, carga moratoria de $40.166.66 diarios, desde el 7 de diciembre de 2002 hasta cuando se cancelara la totalidad de las prestaciones, y costas. Absolvió del resto de pretensiones.

LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL

El ad quem revocó dichas condenas y confirmó en el resto. En lo concerniente a la existencia del despido, sopesó la prueba testimonial aportada por las partes y, sin desechar ninguna, con base en el artículo 61 del CPTSS, le otorgó un mayor ingrediente de convencimiento a la de la parte demandada. De manera que, concluyó, no había existido despido en la reunión de junta directiva, por lo que el accionante debía haberse reintegrado a su trabajo una vez finalizadas sus vacaciones, con lo cual había generado su propia decisión de romper el vínculo.

Así razonó el Tribunal:

“1) Despido sin justa causa.- Sostiene la parte demandante que el trabajador fue llamado a reunión con la Junta directiva el 16 de noviembre de 2002, estando en pleno disfrute de las vacaciones, en la cual presuntamente se le dijo que se había decidido prescindir de sus servicios”.

“Al respecto, la Sala, luego de un concienzudo análisis de la prueba allegada al plenario, concluye que enfrentados los testigos presentados por la parte actora con los de la demandada, ha de inclinarse a dejar por acreditado lo expuesto por la parte demandada, en la misma forma como dedujo el A-quo, pues los integrantes de aquella Junta y que estuvieron presentes en la reunión, señores JUAN GUILLERMO TOBÓN PÉREZ (fls. 168-170) y MACARIO ALBERTO PÉREZ CASTILLO (fls. 179-185) fueron categóricos en afirmar, bajo juramento, que en aquella reunión no se despidió al trabajador y que se trataba de una reunión "exploratoria" o en la búsqueda de un acuerdo para dar por terminada la relación con el demandante y aun cuando no se llegó al mismo, no se había despedido al trabajador. Así mismo, el representante legal de la sociedad demandada, señor GILBERTO DE JESÚS PÉREZ SÁNCHEZ (fls. 161-162), al absolver el interrogatorio de parte, negó que la junta directiva de la empresa haya despedido al trabajador en aquella oportunidad (fls. 161 vto.). Por su parte, el demandante insiste en su versión del despido lo cual corrobora el señor CARLOS ARTURO PÉREZ MORENO, (fls. 175-179), hermano del actor, afirmó haber estado presente en la mencionada reunión, fue claro en decir que "la reunión fue corta, porque básicamente era manifestarle al señor Jaime Pérez que se tenía una propuesta de arreglo con él, para prescindir de sus servicios". Sobre este mismo aspecto, la testigo de la parte demandante MARÍA NIDIA CÁRDENAS (fls. 171-1749 estaba en vacaciones al momento de los hechos y refiere a que sabe lo relativo al despido del señor JAIME E. PÉREZ "según me contaron", lo cual hace que sus afirmaciones carezcan de la certeza necesaria”.

“Así pues, se tiene que la parte demandada que tenía la carga probatoria para acreditar la justa causa del despido, presentó una prueba testimonial más coherente y sólida, pues obsérvese como las personas a las cuales se atribuye el despido, no lo reconocen así bajo juramento, y el demandante solo aporta un testigo que es su hermano y otro de los denominados de oídas que no ofrecen la convicción de certeza suficiente a la judicatura”.

“Es que no se descartan los testigos presentados por la parte demandante, pero tampoco pueden desecharse los de la contraparte, y el Juez, bajo el principio de la libre formación del convencimiento establecido en el artículo 61 del CPT, tiene la difícil labor de administrar justicia con los medios probatorios que las partes ponen a su alcance en el proceso, sin que pueda este Juzgador de instancia darle la razón al demandante sin que este presente las pruebas que se requieren para acreditar sus afirmaciones, al tiempo que ha de tener también en consideración las de su contraparte”.

“Pero a más de lo anterior, ha de decirse que el trabajador, aunque se diera por sentado que un integrante de la junta directiva le hubiere dicho que se decidía prescindir de sus servicios, no puede el Ad-quem dejar de lado el medio o circunstancias en que ello se dio, cual es una citación para un eventual arreglo con el trabajador, situación que denotaba la posibilidad de llegar a una concertación y que, en caso de no darse bien porque así lo considerara el trabajador o porque la empresa estimaba exageradas sus demandas, para lo cual incluso el trabajador asistió con un profesional del derecho, habría de entenderse que no se estaba de acuerdo pero no necesariamente con que se le estaba despidiendo como asumió el trabajador, pues lo cierto es que se trataba de una reunión de "acuerdo o conciliación" y que el trabajador por demás sabía que estaba en vacaciones y que en tales circunstancias -se insiste que fue asesorado por abogado- no podía ser despedido así no más, debiendo en consecuencia haberse presentado -como era su obligación contractual- al término de sus vacaciones, esto es, presentarse a la empresa a reanudar sus habituales labores el 6 de diciembre de 2002, máxime que se trata de un empleado de 26 años de servicio, con funciones de administrador y familiar de los mismos integrantes de la junta directiva de la empresa, es decir, que podía expresar su inconformidad al término de la referida reunión, no aceptar si se quiere lo presentado por la empresa, y controvertir la presunta forma del despido exigiendo se le formalizara, pero lo que hizo fue -según se deduce del análisis integral de las pruebas del proceso- asumir que había sido despedido en plenas vacaciones circunstancia que no era legal ni procedente, dejando de presentarse al término de las mismas, con lo cual lo que generó fue su propia decisión de romper el vínculo contractual al no cumplir con su deber de presentarse al término de las mismas como era su obligación legal”.

“Son estos los razonamientos que impulsan a la Sala a confirmar la decisión del A-quo en cuanto absolvió por este concepto deprecado….”

EL RECURSO DE CASACIÓN

Fue interpuesto por la parte actora, concedido por el Tribunal, admitido por la Corte y replicado.

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