Calidad de los políticos, profesionalización y formación - Núm. 11, Enero 2011 - Revista Opera - Libros y Revistas - VLEX 844562213

Calidad de los políticos, profesionalización y formación

AutorManuel Alcántara Sáez
CargoCatedrático de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca desde 1993
Páginas31-46
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OPERA, No 11
* Las ideas y el texto que se recogen en este libro se encuentran más desarrolladas en un libro de próxima publica-
ción del autor sobre Profesionalización de la política.
1 Catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Salamanca desde 1993; investigador en el Instituto de Ibe-
roamérica de dicha Universidad; doctor en Ciencia Política y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.
2 Era la primera de las cuatro condiciones que S (1947, p. 290) estableció para que la democracia fuera
un éxito.
3 S (2010, p. 26-27), señala que: “Democratization requires not just amateur citizens but also professional
politicians. ere is a persistent myth that elected ocial are just normal people who lend themselves temporarily to
public service. Amateurs may lead struggle against autocracy and occupy top posts early in a transition, but they will
soon give way to political professionals. Politicians today need ample party and personal resources to win elections,
require specialized knowledge in order to hold technocrats accountable, and must surround themselves with experts
in polling and the like in order to stay in oce”.
1. caliDaD De la Política y caliDaD
De los Políticos
Si cualquier actividad requiere de profe-
sionales de calidad no es menor la exigencia en
el seno de la política. Ahora bien, los estudios
sobre la calidad de la política han avanzado
en los últimos años divorciados de la atención
acerca de la existencia de políticos de calidad.
Pareciera que no hubiera relación alguna entre
políticos y política y, sin embargo, el éxito de
esta se vinculaba con su material humano que
debería ser de sucientemente alta calidad2.
Por tanto, el hecho de que la literatura produ-
cida en la última década en torno a la calidad
de la democracia (OD, V e I-
, 2004; D y M, 2005; y
L y M, 2011) apenas si ha puesto
su atención en el papel desempeñado por los
políticos debe subsanarse.
Marginalmente aparecen en la dimen-
sión de los resultados del modelo de análisis
propuesto en lo atinente a la capacidad de
respuesta (responsiveness del régimen político)
en la medida en que se da cabida tímidamente
a la actuación de los ejecutores políticos res-
ponsables de las políticas públicas (P y
B, 2005). Solo muy recientemente
la inquietud de los estudiosos está girando ha-
cia la necesaria relación entre la calidad de la
democracia y la de los políticos. Se reivindica
el papel de los políticos profesionales en los
procesos de democratización3, se denuncia la
responsabilidad de los malos políticos en los
C   ,
  *
M A S
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ESTudIOS POlíTICOS y ElECTORAlES
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problemas de la democracia representativa4 y
se vincula a la calidad de la democracia deli-
berativa con la calidad de los representantes
(B, 2003).
Los políticos surgen del seno de la socie-
dad en la que viven, están marcados por los
valores reinantes en la misma que comparten,
por lo que en gran medida no dejan de traducir
las propias señas de identidad que la denen5.
Los legados históricos, sociales y culturales
tienen siempre que ser tenidos en cuenta6,
pero es también evidente que los políticos co-
mo profesionales pueden estar dotados, o no,
de ciertos atributos que contribuyan a lograr
hacer de su trabajo uno de una calidad diferen-
ciada. Cierto es que un político de calidad de
nada sirve si no hay un contexto determinado
en el que se pueda insertar en combinación
venturosa. Hay cientos de ejemplos de polí-
ticos fracasados o incluso que terminaron en
el mayor de los desastres y que, sin embrago,
contaban con creces con el listado de condicio-
nes que aquí se recoge. En este sentido, se sabe
que algunos predictores efectivos de la calidad
de los candidatos son la pertenencia al partido
mayoritario, dinero, visibilidad y experiencia,
así como el conocimiento del distrito (F
y MC, 1989, p. 237), aspectos que, en
gran medida, coinciden con un particular
concepto del capital político (N, 1997,
p. 209) que poseen los políticos y que, aunque
varía según el partido en el que militan, está
integrado por los años de servicio en el partido,
los recursos nancieros y las redes políticas con
que cuenta.
Esta imbricación del político y el medio
se da de manera superlativa con los partidos
que es el nicho natural en el que aquel ha ve-
nido desempeñando su actuación. De forma
que la suerte del político se ve en gran medida
condicionada por el partido y la explosión
de la calidad intrínseca del político es resul-
tado de las características del mismo tanto
en lo relativo a su estructura interna como a
su idiosincrasia. Los partidos, en una carrera
constante para incrementar su poder, a la vez
que conseguir satisfacer la ambición de sus
militantes o compañeros de viaje, proyectan
su inuencia en numerosos ámbitos de la vi-
da pública siendo la expansión en el terreno
de los cargos la más explícita. Es un escenario
en el que todos ganan en el sentido de que los
partidos amplían su zona de inuencia y los
políticos profesionales cuentan con mayor es-
pacio dónde llevar a cabo su carrera y satisfacer
sus expectativas.
4 P (2010), indica que “en última instancia, mi valoración es que la calidad de la clase política (y antipo-
lítica) es la responsable del mal funcionamiento del sistema político italiano y de su modelo parlamentario”.
5 “Lo fácil en las sociedades donde existe un exiguo arraigo de la responsabilidad individual es echarles siempre las
culpas a los dirigentes cuando las cosas nos van mal […] Es difícil que haya políticos de baja calidad en una sociedad
de ciudadanos exigentes” (Vallespín, 2009). Algo que ya aventuró J S M al reconocer que la forma
apropiada de gobierno para cualquier sociedad dependía de las capacidades de los ciudadanos.
6 “En cierta ocasión el general T, ante las constantes quejas de los residentes de los corregimientos en virtud
de la desaforada conducta de los representantes de los corregimientos formuló la siguiente frase lapidaria: ‘La comu-
nidad que elige a un pillo es tan pilla como aquel’” (S, 2010).
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