Una mirada a los derechos de la población migrante en el Distrito Capital: retos de una creciente realidad - Desde la región Centro de Colombia - Migración y Derechos Humanos: el caso colombiano, 2014-2018 - Libros y Revistas - VLEX 829853305

Una mirada a los derechos de la población migrante en el Distrito Capital: retos de una creciente realidad

AutorMaría Lucía Torres Villarreal/Paola Marcela Iregui Parra/Alejandra Lozano Amaya
Cargo del AutorProfesora de carrera académica, Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario/Profesora de carrera académica, Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario/Abogada de la Universidad del Rosario
Páginas199-232
199
3.1. Una mirada a los derechos
de la población migrante en el Distrito Capital:
retos de una creciente realidad
María Lucía Torres Villarreal
Paola Marcela Iregui Parra∗∗
Alejandra Lozano Amaya∗∗∗
Introducción
Constitucionalmente la protección, garantía y efectivo acceso a los derechos
a la educación, salud, trabajo y justicia son una realidad; no obstante, la legis-
lación y la institucionalidad denotan vacíos ante las realidades cambiantes
que traen fenómenos como la migración, toda vez que las circunstancias que
se han previsto allí al parecer no contemplan con suciencia imprevistos
que permitan una adecuada gestión para la prestación de servicios desde la
institucionalidad, pues el acceso a dichos derechos pareciese estar sujeto a
condiciones que podrían generar barreras a los migrantes.
Colombia ha entendido la migración más como un tema comercial o
económico, en términos de industria, inversión o turismo, en tanto
la migración internacional constituye un elemento impulsor de
desarrollo de los Estados; la relación migración-desarrollo es un
determinante tanto para los países de origen como de destino, y
* Profesora de carrera académica, Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.
** Profesora de carrera académica, Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario.
*** Abogada de la Universidad del Rosario. Investigadora de los proyectos “Diagnóstico regional
de la migración venezolana en Colombia” y “Feminización de la migración venezolana con enfoque de
derechos humanos”.
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Migración y Derechos Humanos: el caso colombiano, 2014-2018
Colombia no es ajena a esta armación. Allí, la interdependencia de
estos factores ha sido vital para la inserción del país en un escenario
internacional […] como parte de las condiciones naturales de la
globalización y, con ello, posibilidades de crecimiento económico
sostenido (Migración Colombia, 2017, p. 12).
Sin embargo, las condiciones en la concepción de la migración han cam-
biado, especialmente por la situación política y económica de Venezuela, lo que
ha conducido al país a la adopción de medidas coyunturales que permitan asu-
mir la crisis humanitaria que se ha derivado del éxodo masivo de venezolanos
y que ha conllevado entender el Estado como país de destino, lo que resulta
novedoso para efectos del funcionamiento legislativo e institucional. Esto ha
reejado de manera inminente la insuciencia de las normas colombianas en
materia de migración y condujo a las autoridades y entidades a adoptar medidas
legales para conjurar la situación, muchas de ellas sectorizadas o regionaliza-
das, adaptadas a las necesidades de los migrantes en términos de derechos y de
realidades en las distintas zonas del país (Banco Mundial, 2018, p. 90).
Bogotá, según la Secretaría de Desarrollo Económico, al ser la primera
fuerza económica del país y al consolidarse como centro de generación de empleo,
con un tejido productivo diversicado, se ha convertido en uno de los principales
destinos de la migración, concentrando un importante número de personas pro-
venientes de distintas regiones del país y de las zonas fronterizas, especialmente
de Venezuela con ocasión de su situación actual (2017, pp. 3, 164). Ha señalado
también el  (2018), a partir de la estimación de la migración de 1973 a 2005
en Colombia, que Bogotá cuenta con una experiencia migratoria que la ubica
como una de las principales ciudades de destino en el país. Eso quiere decir que,
antes de la situación de migración masiva de venezolanos, Bogotá ya recibía un
ujo migratorio importante (, 2013, p. 44).
De conformidad con lo establecido en el informe nal del Registro Admi-
nistrativo de Migrantes Venezolanos () en Colombia, luego de Norte de
Santander (18,60 %) y La Guajira (16,92 %), el Distrito Capital reporta el mayor
número de auencia de migrantes (9,83 %). No obstante, a pesar de contar con
estas cifras ociales, se ha anunciado por parte de los organismos internaciona-
les, así como por autoridades del Distrito, que existen diferentes cifras sobre el
estado de la migración de venezolanos hacia Colombia, lo que se ha conocido
como subregistro (El Tiempo, 14 de junio de 2018; y El Espectador, 31 de mayo
201
Una mirada a los derechos de la población migrante en el Distrito Capital
de 2018). Esta circunstancia, de acuerdo con Mejía (2012), es atribuible “al
ocultamiento de población en condiciones de irregularidad migratoria” (p. 203)
y, de otro lado, puede plantearse como una cuestión inherente al método, pues
“la omisión podría explicarse por varios motivos, que pueden operar indepen-
diente o conjuntamente: que algunos hogares que reconozcan tener emigrantes
declaren un número inferior al real; que los que no quieren declarar que tienen
emigrantes directamente respondan negativamente o contesten que lo ignoran,
engrosando la categoría de ‘no respuesta’, o que el enumerador haya salteado
esa batería de preguntas” (Cepal, 2008, p. 31)
.
El subregistro, entonces, no se constituye como un elemento propio de la ola
migratoria actual, sino que se comporta como una constante en diversos escena-
rios donde hay medición de población. Esto se debe a los métodos empleados,
la voluntariedad de las personas de brindar información completa e idónea al
proceso, entre otras causas, lo que conlleva la ausencia de unas cifras únicas, tal
como ha ocurrido históricamente en Colombia con las cifras de desplazamiento
forzado interno (Dueñas, 2009, pp. 15-16). En el caso en concreto también
puede deberse a que, a pesar de los esfuerzos sistemáticos, existe “escasez de
datos, limitaciones de comparabilidad en las fuentes de información (Banco
Mundial, 2018, p. 13).
Por ejemplo, la Alcaldía Mayor de Bogotá (2018) señala que el número
de migrantes asciende a 117 886, mientras que Migración Colombia indica
que en la ciudad hay cerca de 220 000 (Melgarejo, 2018), de los cuales el
56,4 % están en condición de irregularidad y el 43,6 % son migrantes regulares
(Secretaría Distrital de Integración Social, 2018).
De igual forma, la Secretaría Distrital de Integración Social, en coor-
dinación con la Organización Internacional para las Migraciones (), ha
realizado dos fases de caracterización en búsqueda de obtener un mapeo de los
migrantes en la ciudad; sin embargo, dicha caracterización no ha sido posible,
puesto que se han presentado inconvenientes a la hora de efectuar el censo de
los migrantes, relacionados con población otante en los asentamientos, pobla-
ción de tránsito y miedo a la deportación a la hora de ser censados. A pesar
de las dicultades en la caracterización, se ha podido identicar que, de las 20
localidades de la ciudad, la mayor cantidad de población migrante proveniente
de Venezuela está radicada en las localidades de Santa Fe (10,5 %), Kennedy
(9,2 %), Suba (8,9 %), Fontibón (6,4 %) y Engativá (6,6 %), mientras que las
localidades de Sumapaz, Antonio Nariño y Puente Aranda son las que menos

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